El Govern destinará más de cinco millones de euros a impulsar nuevos proyectos agroalimentarios tras la disolución de Agama.
PALMA, 24 de marzo. En un giro significativo para el sector agroalimentario de Mallorca, el Govern ha decidido destinar al menos cinco millones de euros para promover nuevos proyectos estratégicos, tras el cierre de Agama, la empresa líder en la producción de leche en la isla.
El conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, hizo este anuncio durante su intervención en el pleno del Parlament, donde explicó las acciones del Gobierno en respuesta a la clausura de la conocida empresa lechera. Este esfuerzo se enmarca dentro de un deseo de transformar el modelo productivo y fortalecer la competitividad del sector primario, financiándose a través de los ingresos del impuesto sobre el turismo sostenible (ITS).
Simonet especificó que esta inversión no se relaciona con las medidas que el Govern está implementando para asistir al sector en medio de dificultades económicas ocasionadas por el conflicto en Irán y otras tensiones internacionales. “Estamos hablando de políticas sostenibles, diseñadas para dar apoyo a largo plazo”, enfatizó el conseller.
El responsable de Agricultura también mencionó que la financiación se alinea con otras iniciativas impulsadas por su departamento en esta legislatura, como la línea específica para proyectos estratégicos que ha permitido la creación de instalaciones como una planta de procesamiento de algarroba y un centro dedicado a la recepción y procesamiento de carne en Manacor.
En 2024, se llevaron a cabo inversiones significativas en diversas áreas, como en el cultivo de patatas, la creación de una panadería de harinas, una nueva línea de cítricos en Sóller, una fábrica de pimentón 'tap de cortí', y una almazara. Esta tendencia de inversión se ha acelerado en el presente año, lo que se refleja en un récord de 42 proyectos que, en total, suman 17,5 millones de euros, abarcando desde un obrador comunitario ecológico hasta nuevas instalaciones de productos lácteos y proyectos relacionados con los cereales.
Además, Simonet anunció un fondo específico adicional de 2,25 millones de euros destinado al sector lácteo, diseñado para facilitar la transformación en las propias granjas. Durante su comparecencia, el conseller dedicó un tiempo considerable a abordar la situación de Agama, cuyo cierre había sido objeto de solicitud por parte del PSIB.
El conseller recordó que la transición en la estructura de la empresa comenzó con su integración en la multinacional Damm, dejando atrás su fuerte vínculo con la comunidad y generando una “progresiva pérdida de control” sobre sus operaciones. En los últimos tiempos, se ha observado una reducción notable en el número de ganaderos proveedores, así como un desvío de parte de la producción y cambios en la estrategia comercial que han limitado el crecimiento del sector.
“Se ha pasado de fomentar la producción a restringirla, impulsados por decisiones de mercado que no consideran la realidad local”, explicó Simonet. Afirmó que su departamento ha mantenido un diálogo activo con ganaderos y trabajadores, y ha supervisado los contratos lácteos, incluso explorando alternativas que implicaban un proyecto público-privado, que finalmente no se concretó.
El conseller fue particularmente crítico con Damm, acusándola de haber roto su compromiso con los productores locales y de haber adoptado una “política errática” en materia de precios. “No han actuado de manera honesta ni claro; han mantenido un doble discurso que ha afectado tanto a productores como a distribuidores”, remarcó.
El despilfarro de compromisos y decisiones comerciales erróneas, añadió Simonet, han complicado aún más la situación y han generado miedo e incertidumbre en el modelo existente. En este contexto, el Govern buscará la devolución de una importante ayuda económica y cancelará la designación de proyecto estratégico para la empresa.
A pesar de los desafíos, el conseller subrayó que el cierre de Agama representa el final de un modelo, pero no del sector lácteo, afirmando que “el sector sigue avanzando. Proseguirá con nueva fuerza si adoptamos modelos que otorguen mayor control a los productores en la transformación y comercialización”.
Las reacciones de la izquierda no se hicieron esperar, denunciando no solo el cierre de Agama, sino también la falta de respuesta adecuada del Govern. Marc Pons, del PSIB, acusó a Simonet de actuar sin considerar los intereses del sector en su conjunto, y expresó que después de anunciar el cierre, el Gobierno había tomado una posición distante.
Por su parte, Ferran Rosa, de MÉS per Mallorca, criticó las quejas de Simonet hacia Damm, sugiriendo que había tenido una revelación tardía sobre la naturaleza depredadora de las multinacionales en el ámbito local. Elaboró que el mensaje del Gobierno parecía desviar la culpa hacia otros, en lugar de asumir responsabilidad.
José María García de Unidas Podemos consideró que el cierre de Agama era resultado de una gestión ineficaz tanto de la multinacional como de la Conselleria. Sebastià Sagreras del PP, por su parte, reclamó a la izquierda que evite el “ruido político” en un momento tan crítico para la emblemática empresa del sector primario.
A pesar de la oposición, el grupo parlamentario de Vox se ausentó durante el debate, siendo el único partido que no intervino en este importante tema en el salón de plenos del Parlament.