El 25% de futuros docentes en Baleares necesita reforzar su catalán para no perder su lengua
¿Sabías que los futuros maestros de Baleares hablan más catalán que la media, pero aún deben mejorar para que no desaparezca? La universidad revela que, aunque la mayoría tiene buen nivel, no usan el catalán tanto como deberían en su día a día. Esto puede poner en riesgo que la lengua propia siga viva en las aulas y en la calle.
El problema no solo es académico. Si los docentes no dominan bien el catalán, los niños y jóvenes pueden acabar usando más castellano en su vida cotidiana. La lengua está en peligro de quedar en un segundo plano, y eso afecta a nuestra cultura y tradiciones. La normalización del catalán en la educación no está garantizada, y eso preocupa a quienes queremos mantener viva nuestra identidad.
¿Qué puede pasar si no se toman medidas? Que en unos años, el catalán pierda terreno en las calles, en las conversaciones diarias y en la escuela. Esto afectará a todos, desde padres hasta abuelos, porque la lengua es parte de nuestra forma de ser y comunicarnos en Baleares. La pérdida del catalán sería una herida para nuestra cultura y nuestro modo de vida.
Para evitarlo, hay que reforzar la formación de los futuros docentes en aspectos sociolingüísticos. Además, las instituciones deben impulsar programas de acogida lingüística y crear estrategias que fomenten el uso cotidiano del catalán en las universidades y en la vida social. Solo con esfuerzo conjunto podremos mantener viva nuestra lengua en todos los ámbitos.
¿Qué significa esto para los ciudadanos? Que si queremos seguir hablando en catalán, debemos exigir que las instituciones y las escuelas den prioridad a su normalización. También, que todos debemos usar más el catalán en nuestras conversaciones, en el trabajo y en casa. La lengua no solo la hablan los profesores, la hacemos entre todos cada día.
Ahora, lo que podemos hacer es estar atentos y apoyar las iniciativas que promuevan el uso del catalán. Los afectados, especialmente los futuros docentes y sus estudiantes, deben exigir formación y recursos. Solo así podremos garantizar que nuestra lengua siga siendo viva en Baleares y no una historia del pasado.