Crisis migratoria: más de 5.800 personas desafían la peligrosa ruta argelina hacia Baleares en 2024.
La organización Caminando Fronteras ha revelado cifras alarmantes sobre la crisis migratoria en el Mediterráneo, estimando que más de 500 personas han perdido la vida durante su peligroso intento de cruzar del norte de África a las islas Baleares. Este triste balance, que pone de relieve la grave situación que enfrentan quienes buscan una vida mejor, se enmarca en un contexto donde, en el año 2024, se han registrado más de 5.800 personas que llegaron a las costas baleares en 348 pateras, lo que representa un incremento de más del 150 % respecto al año anterior.
Durante 2023, el archipiélago contaba con cerca de 2.175 migrantes arribados en 136 embarcaciones. Esta tendencia creciente en la migración hacia Baleares a través de la peligrosa ruta argelina del Mediterráneo occidental no solo refleja el aumento en el número de travesías, sino también la falta de seguridad y apoyo para estas personas, que muchas veces navegan en condiciones extremas.
Según los datos recabados por Europa Press y la Delegación del Gobierno en Baleares, a lo largo del año, Mallorca recibió 2.830 personas en 158 pateras, mientras que a Ibiza llegaron 346 migrantes en 22 embarcaciones y Formentera acogió a 2.670 personas en 167 pateras. Desde el primer arribo registrado el 24 de enero hasta el último del 30 de diciembre, casi 350 embarcaciones han alcanzado las costas, con la mayoría transportando entre cinco y 20 personas. Sin embargo, en ocasiones se han reportado embarcaciones con hasta 101 migrantes a bordo.
El informe de Caminando Fronteras también indica que Baleares es una de las zonas con mayor opacidad en cuanto a la búsqueda de personas desaparecidas en el mar. Lamentablemente, se estima que más de 500 migrantes han perdido la vida en el mar durante este año, subrayando la urgencia por desarrollar una respuesta humanitaria efectiva ante esta tragedia creciente.
Un caso particularmente desgarrador ocurrió el 11 de octubre, cuando tres sobrevivientes de una patera, que se encontraba entre Menorca y Cerdeña, informaron que 11 de sus compañeros habían muerto y cuyos cuerpos no han sido hallados. La travesía, que se extendió por al menos 11 días, había sido emprendida por un grupo de jóvenes argelinos que se habían organizado para llegar a Formentera, solo para hallar una muerte trágica en el camino.
A fines de diciembre, un rescate espectacular destacó nuevamente la desoladora realidad de las pateras en esta región. A 60 millas de Formentera, un grupo de 13 migrantes de origen magrebí fue rescatado, incluyendo dos fallecidos y uno más en estado grave. Lamentablemente, la embarcación naufragó debido a condiciones climáticas adversas, lo que obligó a los servicios de emergencia a intervenir rápidamente.
Las condiciones precarias y el sufrimiento de los migrantes se vieron reflejadas en otro incidente ocurrido en diciembre, cuando una menor denunció haber sido víctima de abuso por parte del patrón de su patera al llegar a Formentera. Este caso de abuso sexual acentúa la vulnerabilidad de los migrantes, especialmente de las menores, que deben enfrentarse no solo a los peligros del mar, sino también a amenazas en sus embarcaciones.
A medida que se multiplican las llegadas, el Govern balear ha levantado la voz en señal de alerta, reclamando al Gobierno central una respuesta más robusta y recursos adicionales para manejar el flujo migratorio. Los consells insulares de las diversas islas han manifestado la necesidad de un enfoque más humano que aborde no solo la llegada de migrantes, sino también las condiciones en las que son recibidos, especialmente los menores no acompañados.
De acuerdo con el Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS), durante este año han llegado a Mallorca más de 347 menores migrantes no acompañados, lo que ha llevado al Govern a advertir que no tienen la capacidad para seguir acogiendo a más niños. La presidenta del Govern, Marga Prohens, ha expresado sus preocupaciones en foros de alto nivel, advirtiendo que Baleares podría enfrentar una crisis similar a la que vive Canarias, instando al Gobierno central a un cambio sustancial en su política migratoria.
Prohens ha exigido que las discusiones sobre distribución de migrantes no sean meramente medidas temporales que trivializan la vida de los menores, sino que deben enfocarse en la protección de las fronteras y en soluciones eficaces que aborden la raíz del problema migratorio.
Con más de 5.000 migrantes llegando a Baleares, los recursos han alcanzado niveles críticos de saturación, y los consells insulares de Ibiza, Formentera y Mallorca han señalado la falta de personal adecuado y espacios necesarios para atender de manera efectiva a los menores no acompañados. En un contexto de crisis creciente, es urgente que se implementen estrategias que consideren la dignidad y seguridad de todos los migrantes, porque detrás de cada cifra hay una historia de vida y esperanza.
Finalmente, a medida que las autoridades locales continúan solicitando ayuda al Estado, el Consell de Mallorca ha pedido la cesión de espacios más amplios para poder acoger a estos menores, ya que la situación actual es claramente insostenible. La respuesta del Gobierno central será crucial para determinar cómo se abordará esta crisis y si se podrán ofrecer soluciones que estén a la altura del desafío humano que representa.
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