Adiós al carbón en Mallorca: se apagan los dos últimos grupos de Es Murterar
Endesa cierra los grupos de carbón de Es Murterar, los últimos de Mallorca. Qué significa para el aire, el empleo local y tu factura de la luz.
Se acabó el carbón para generar electricidad en Mallorca. Endesa ha recibido el permiso para cerrar definitivamente los grupos 3 y 4 de la central de Es Murterar, en Alcúdia, los últimos que seguían funcionando con esta tecnología en la isla.
Para entenderlo de forma sencilla: el carbón era una de las formas más contaminantes de producir luz. Su desaparición del mapa energético mallorquín supone un cambio importante en el aire que respiramos y en la manera en que se genera la electricidad que llega a nuestras casas, colegios y empresas.
La central mantendrá dos turbinas de gas con una potencia conjunta de 75 MW. Es decir, la instalación no desaparece, pero deja atrás el carbón. El operador del sistema ha dado luz verde al cierre tras confirmar que la red puede funcionar sin problemas de suministro, algo que pesaba mucho en la decisión.
Para el ciudadano de a pie, esto significa menos humo y menos emisiones en la zona de Alcúdia, pero también una pregunta lógica: ¿la luz va a subir o bajar? Por ahora la compañía no ha dado cifras sobre precios, y conviene estar atentos a cómo evoluciona la factura. La transición energética tiene beneficios claros, pero también necesita inversiones y tiempo para que no se note en el bolsillo.
Endesa asegura que ahora empieza el desmantelamiento de los dos grupos, con criterios de economía circular, y que se formará a personas de la zona para que puedan participar en esos trabajos. Es una buena noticia si se cumple, porque podría generar empleo local durante los próximos meses.
El terreno de Es Murterar no se queda vacío. La compañía prevé instalar renovables, sistemas de almacenamiento de energía y otras tecnologías para reforzar el suministro. Lo que está por ver es el calendario real y si estas nuevas instalaciones llegarán a tiempo y con transparencia hacia los vecinos.
Qué puede pasar ahora: el desmantelamiento llevará tiempo y habrá que seguir de cerca los plazos, las contrataciones locales y el impacto en la factura. Los vecinos de Alcúdia y los trabajadores de la zona deberían pedir información clara sobre el empleo que se va a generar y sobre los proyectos que llegarán después. Y todos deberíamos exigir que la transición no deje a nadie atrás.