PALMA, 25 de febrero. Un revelador episodio de la historia reciente de España ha salido a la luz, con la desclasificación de documentos que muestran cómo un periodista de Mallorca intentó disuadir al coronel Antonio Tejero de llevar a cabo su intento de golpe de Estado en la fatídica noche del 23 de febrero de 1981.
Los nuevos datos provienen de la declaración de Joan Pla, un conocido periodista que mantenía una amistad con Tejero, la cual fue registrada durante la vista oral del Consejo Supremo de Justicia Militar el 19 de abril de 1982. Esta información no solo arroja luz sobre las conexiones personales, sino también sobre las dinámicas sociales y políticas de la época.
En su declaración, Pla rememoró que había conocido a Tejero en su etapa como director del periódico 'El Imparcial', donde lanzó una invitación a la colaboración para respaldar a la Guardia Civil como una unidad militar. En un momento tenso de su testimonio, Pla fue reprendido por el presidente de la sala al insinuarse que pudiera haber motivaciones económicas detrás de sus esfuerzos por influir en el coronel.
El periodista reveló que intentó comunicarse teléfonicamente con Tejero para persuadirlo de desmarcarse de su postura decidida. Tras no obtener éxito, recurrió a la esposa de Tejero para solicitarle que acompañara al coronel al Congreso; sin embargo, su hijo se opuso firmemente a esta idea, rechazando unirse a ellos en la visita a las Cortes.
Además, Pla conversó con el procurador Juan García Carrés, quien le criticó sus intentos por convencer a Tejero, indicando que esos esfuerzos eran inútiles ya que "todos los capitanes generales" lo estaban llamando. Las grabaciones de sus declaraciones indican que Pla se mostró defensivo y con un tono sarcástico, lo que llevó al presidente a intervenir en múltiples ocasiones para tratar de moderar el ambiente.
Por otro lado, se observa que, a pesar del intento de golpe de Estado, la situación en las Islas Baleares se mantuvo calma. Informes de la Dirección General de la Policía reflejan que, en las horas posteriores al incidente en el Congreso, la vida cotidiana en el archipiélago siguió su curso con “total normalidad”.
El 24 de febrero de 1981, un informe aseguraba que la región no había experimentado alteraciones significativas y que no había programadas ninguna manifestaciones de protesta. Al día siguiente, un segundo reporte reiteraba que en Baleares "sin novedad". Esta falta de reacciones indica un clima de estabilidad en un momento de gran incertidumbre nacional.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.