La fiesta en Sant Antoni crea un lago artificial con 170 toneladas de agua en plena sequía
¿Te puedes imaginar que en medio de una crisis de sequía en Baleares, se cree un lago artificial con más de 170 toneladas de agua?
Eso es exactamente lo que pasó en la fiesta de Sant Antoni en sa Pedrera, en Sant Antoni, donde se hizo un lago gigante sin pensar en el agua que desperdiciamos. La polémica está servida y el Govern ya ha abierto diligencias para investigar si hubo infracción en el uso del recurso más preciado en estos tiempos.
Este tipo de eventos, que parecen divertidos y tradicionales, están poniendo en jaque la gestión del agua en las islas. La ciudadanía se pregunta si tanta fiesta vale más que cuidar el agua que todos necesitamos para vivir. La creación del lago artificial, con tanto gasto de agua en plena alerta por sequía, nos afecta a todos: a quienes tenemos que ahorrar y a quienes toman decisiones sin pensar en las consecuencias.
¿Qué podemos hacer tú y yo? Estar atentos a lo que permite o no la normativa, exigir transparencia a las autoridades y fomentar que las fiestas tradicionales sean responsables con el medio ambiente. No podemos permitir que el derroche siga siendo la norma, especialmente en tiempos difíciles como estos.
Ahora, el Gobierno y el Ayuntamiento tienen que aclarar qué pasó realmente, si hubo incumplimientos y qué medidas tomarán. Como ciudadanos, debemos exigir que se respeten las leyes y que las próximas celebraciones sean ejemplo de respeto por nuestro recurso más valioso. La gestión del agua no es sólo una responsabilidad de las instituciones, sino de todos.