Sentencia de tres años y medio a compañera sentimental del 'príncipe de Hohenlohe' por delito de estafa en las Islas Baleares

Sentencia de tres años y medio a compañera sentimental del 'príncipe de Hohenlohe' por delito de estafa en las Islas Baleares

Una empresaria española ha sido condenada por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares por un delito continuado de estafa. La pareja del falso príncipe de Hohenlohe deberá cumplir una pena de tres años, seis meses y un día de prisión, además de pagar una multa de nueve meses con cuota diaria de 25 euros, lo que suma un total de 6.750 euros. También se le ordena indemnizar a los perjudicados con más de ocho millones de euros en concepto de responsabilidad civil.

Por otro lado, la mujer ha sido absuelta de los delitos de falsedad documental, apropiación indebida, insolvencia punible y administración desleal de los que venía siendo acusada por las partes acusadoras.

La Sala también ha tomado la decisión de prohibir definitivamente a la mercantil European Investment and Consulting Trust, SLU y Balearic Island Investment llevar a cabo cualquier tipo de actividad, incluso lícita. Se harán los trámites necesarios para que esta prohibición sea anotada en el Registro Mercantil correspondiente.

La Audiencia Provincial considera probado que la empresaria ha llevado a cabo dos tipos de operaciones fraudulentas durante el período comprendido entre 2009 y su detención en 2012.

La primera de estas operaciones consistía en captar inversores privados que prestaran dinero a personas necesitadas de liquidez, quienes contactaban con la acusada a través de anuncios publicados en periódicos españoles, ingleses y alemanes. Estos préstamos generaban un alto interés para el inversor y se garantizaban con hipotecas sobre la propiedad del individuo que recibía el dinero, habiéndose protocolizado el contrato ante notario. La acusada recibía una comisión del diez por ciento del importe total de la operación por intermediar en el contrato. Además, retenía parte del dinero en concepto de depósito que se formalizaba ante otro notario.

La segunda operación, más común, consistía en captar clientes ofreciéndoles beneficios en concepto de intereses si invertían su dinero a través de la mercantil de la acusada. Los clientes no sabían que no se realizarían inversiones ni operaciones financieras que generaran los altos intereses prometidos. Según la sentencia, los clientes tampoco sabían que las retribuciones entregadas se realizaban con los ingresos recibidos de nuevos clientes, creando así una estructura defraudatoria piramidal.

La sala señala que la condenada no tenía intención de pagar los intereses ni devolver el dinero desde un principio, ya que las sociedades carecían de actividad comercial que generara los recursos necesarios. Según la resolución, el dinero recibido iba destinado al pago de intereses para atraer nuevas inversiones y para mantener el estilo de vida lujoso que llevaba la acusada.

Las magistradas destacan que la acusada sabía desde el inicio que no cumpliría lo pactado, ya que la ausencia de una actividad empresarial real impedía a las sociedades generar recursos propios para atender los pagos comprometidos. Además, continúo captando nuevos clientes e inversores incluso cuando ya había impagos, provocando un gran perjuicio que supera los siete millones de euros, sin contar los intereses ordinarios y de demora.

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