Las dificultades económicas hacen que vivir del cómic sea un sueño inalcanzable para muchos artistas de Baleares: "Me vi forzado a abandonarlo"

Las dificultades económicas hacen que vivir del cómic sea un sueño inalcanzable para muchos artistas de Baleares:

Los autores reclaman mayor visibilidad para este formato, muy bien valorado en mercados vecinos

PALMA, 28 Ene.

Vivir del cómic es un sueño lejano para el dibujante medio de Baleares, donde abundan los autores que se han visto obligados a relegar esta actividad a un segundo plano, y sólo unos pocos se mantienen con contratos con editoriales extranjeras o abrazando la autoedición.

Es el mensaje que han compartido con Europa Press diversos autores y profesionales del sector, al hilo de la presentación del Libro Blanco del Cómic en España, que revela que sólo el 21% de los creadores viven de esta actividad.

Para el 64% de los profesionales en España, los ingresos provenientes del cómic no alcanzan el salario mínimo interprofesional, y casi la mitad de los autores cobra menos de 30 euros por página, sin contar los anticipos de derechos y royalties.

Estas cifras resultan familiares para los dibujantes isleños. "Cuando te preguntan a qué te dedicas y respondes que haces cómics, la segunda pregunta es: 'vale, ¿pero de qué vives?', ha enfatizado el presidente del Clúster del Cómic de Mallorca, Rafel Vaquer.

"En sentido tradicional laboral" pueden considerarse dibujantes estables "los que tienen trabajo para el mercado americano con gran tirada". Como ejemplos baleares, Vaquer puede citar a Paco Díaz, que trabaja con Marvel Comics en series como 'Wolverine'; Guillem March, en la competencia con DC Comics con personajes como Batman, o Tomeu Morell, colorista de portadas en la misma editorial estadounidense.

También prosperan quienes logran contratos con mercados como el francés o incluso el japonés, pero en España la desaparición de revistas semanales "ha quitado mucho trabajo" más o menos fijo "que es lo que garantizaba un empleo regular". Como apunte, Vaquer ha apostillado que ese modelo de publicación fue el que permitió que el padre de Mortadelo y Filemón, Francisco Ibáñez, pudiera dejar su trabajo en oficinas bancarias "para dedicarse al oficio muy serio de hacer cómics" en 1957.

En la actualidad, el formato de trabajo más habitual es el de cobrar regalías en forma de un porcentaje --del 8 al 12%, si bien la mayoría de autores consultados hablan de un 10%-- sobre el precio de venta del volumen, sin IVA. Teniendo en cuenta que las tiradas son pequeñas y no toda la producción se llega a vender, "el dibujante medio lo tiene muy difícil", como ha compartido el formenterense Juan Moreno: "Dibujar un cómic de 80 páginas es un año y medio de tu vida como mínimo, e igual sacas 2.000 euros. Lo haces por amor al arte".

Moreno estuvo colaborando con una editorial de manga japonés pero reconoce que, aunque le hubiera gustado dedicarse al cómic, le va "mucho mejor" centrando sus esfuerzos en otras áreas, como exposiciones de pintura. "No podría vivir del cómic en Formentera. Tuve mi etapa en Barcelona, después ya me vine a Formentera y olvídate. Llevo 20 años trabajando haciendo webs, me vi completamente obligado a dejar el cómic", ha contado.

Un relato similar es el de Marga Vinyes, que a día de hoy procura "coger más trabajos de ilustración". "De broma con mis compañeros digo que del cómic me estoy quitando, como quien se quita del tabaco. No me sale a cuenta y soy madre de dos hijas", ha ironizado, admitiendo que para su economía "es un lujo hacer un cómic".

El historietista Pau Rodríguez, conocido como 'Pau', es de los pocos que puede afirmar que vive del cómic, gracias a haber lanzado su propia editorial, Escápula Cómics. El autor de 'La Saga de Atlas & Axis' ha encontrado en la autoedición la manera de "poder seguir dibujando", y recomienda a otros compañeros hacer lo mismo.

Pau ha criticado a las editoriales que ofrecen condiciones "indecentes" y "abusivas", lamentando que con un panorama "mucho más atomizado" por la variedad de publicaciones, "las editoriales pueden seguir viviendo de este negocio, pero los autores no". Aunque le gustaría publicar obras de otros autores, antes quiere poder "ofrecer condiciones dignas": "Las que me gustaría recibir a mí".

Por su parte, en los últimos años Juan Moreno ha impulsado en Formentera una revista en catalán, 'ADN' con la que colaboran otros dibujantes, muchos de ellos no profesionales. La tirada es modesta, de unos 500 ejemplares, "pero se venden todos", por correo. "Es más autoedición para pasártelo bien", ha manifestado.

También Juan 'Ata' Lassalle se pasó al mundo de la edición con Autsaider Cómics, radicada en Llubí, con la que publica a autores nacionales e internacionales de cómic alternativo. Su propósito con la editorial no es autopublicarse sino "dar salida a tebeos que no existirían de otra manera" por "su nivel de transgresión".

El precio del papel y del cartón y el reparto de los beneficios con el resto de la cadena hacen que sea "muy complicado" poder ofrecer al autor más de un 10% sobre el precio de venta, según el editor Vicente García, fundador de Dolmen Editorial --una firma con sede en Palma que da empleo fijo a

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